Antonio Palacios Ramilo nació el 8 de enero de 1874 en Porriño (Pontevedra) en el seno de una familia relacionada directamente con el mundo de la construcción (su padre, madrileño de nacimiento pero hijo de un santiagués, trabajaba como ayudante de obras públicas). Fue el menor de siete hijos, y su infancia transcurre en la parroquia de Louro, donde vive rodeado de un entorno que posiblemente marcó su futuro estilo monumentalista y expresionista: las canteras graníticas de piedra gris y rosa de Atios y Budiño, los grandes monumentos del megalítico gallego, las catedrales-fortalezas fronterizas entre Portugal y Galicia, castillos y pazos, los entornos ajardinados y el urbanismo del Barroco...Esta temprana afición por la arquitectura es fomentada además por dos de sus hermanos, uno ingeniero y el otro topógrafo.
Con 18 años, en 1892 se marcha a Madrid a estudiar inicialmente ingeniería, pero rápidamente la abandona para dedicarse a los estudios de arquitectura, siendo sus profesores hombres como Federico Aparici y Arturo Mélida. Su formación se desarrolla siguiendo un estilo clásico que se centra en la arquitectura española. Durante sus estudios Palacios se siente influenciado por los dibujos y escritos de Viollet-le Duc y siente gran admiración por Antonio Gaudí. Esa admiración
le hace experimentar con las formas tradicionales e investigar las posibilidades expresivas de los materiales, haciendo que vaya adoptando un estilo de arquitectura creativo y original de corte expresionista. En 1900 termina sus estudios de arquitectura (con calificación de notable) y decide asociarse con su compañero Joaquín Otamendi Machimbarrena. A base de presentarse en concuros, ambos inician con gran repercusión una importante entrada en el mundo de la arquitectura. En 1902 obtienen el premio por el Proyecto de Puente Monumental para Bilbao, en 1903 por el Proyecto de Gran Casino para Madrid, en 1904 por el proyecto de Puente Monumental sobre el Urumea en San Sebastián, y en este mismo año el premio para el Palacio de comunicaciones en la madrileña Plaza de la Cibeles.
El Palacio de Comunicaciones de Madrid (1904-1918) fue su primera obra y la que le reportó un gran reconocimiento en la ciudad. Realizada junto a su socio Joaquín Otamendi cuatro años después de acabar la carrera, muestra un exterior con fuerte influencia en el gótico salmantino y de Viollet-le-Duc, aunque en el sistema estructural y en los acabados interiores y mobiliario, se vislumbran influencias de Wagner y de las vanguardias arquitectónicas del momento. En él se pueden apreciar su monumentalismo y su gusto por
la ornamentación. Como anécdota, cabe reseñar que el virtuosismo trazado en el edificio era tal, que aunque el edificio aún no había concluido, los madrileños lo llamaban "Nuestra Señora de las Comunicaciones".
Con la fama obtenida, en 1908 se le encarga el Hospital de Jornaleros de Maudes (Hospital Obrero de Cuatro Caminos) y el Banco Español del Río de la Plata (hoy Instituto
Cervantes y hace unos años sede del Banco Santander Central Hispano en Madrid), que terminó en 1910 junto a Otamendi en la esquina opuesta a Correos.
Del prestigio profesional que adquiere en Madrid toma nota la prensa local viguesa que se hace eco de ello. Ésto hace que reciba gran cantidad de encargos en Galicia y sus vacaciones trascurran entre Málaga y Galicia.
Acude a tierras gallegas con bastante frecuencia para relizar las obras encargadas. La mayoría son religiosas, aunque también hay chalets para amigos y edificios públicos, que él proyecta sin recibir compensación alguna en muchos casos. Algunos proyectos que se le encargan en Galicia son la Fuente del Cristo en Porriño (1904), el proyecto del Club Náutico de Vigo (1907), el Pabellón de Aguas de Mondariz y la nueva Botica de Porriño (1909), el proyecto para las Escuelas Fernández Areal de Porriño (1910), el proyecto del Palacio Cooperativo de la revista “Vida gallega” (1911) y el proyecto para la “Virgen de la Roca” en Baiona (1912).
En Galicia es admirado por su fama y se trata de atraerlo con encargos de proyectos, invitaciones a dar conferencias y nombrándolo hijo adoptivo de Vigo, de Vilagarcía y predilecto de Porriño (en 1924).
Así, en 1911 el constructor Manuel Pérez Conde le encarga el proyecto del Teatro García Barbón (hoy Centro Cultural Caixanova). El arquitecto firma el proyecto en 1913 y las obras no terminarían hasta 1926. Constituye uno de los edificios más emblemáticos y suntuosos de la ciudad y una de las pocas obras de Palacios en Vigo. Su uso original fue el de Casino de Vigo, cinematógrafo y teatro. El edificio tiene un predominio del granito blanco (que Palacios consideraba "el principal ornamento de las edificaciones viguesas") traído de las canteras de Castrelos. Tiene un estilo clasicista-academicista e influencias del eclecticismo francés.
Su trabajo profesional le reporta cargos como el de profesor de dibujo en la Escuela Superior de Artes e Industrias de Madrid y posteriormente de 1914 a 1916 en la Escuela de Arquitectura.
En 1917, fue nombrado arquitecto de la Compañía del Ferrocarril Metropolitanoy gracias a él se debe la construcción de las primeras líneas del Metro. Como referente de la red levantó una monumental estación en la Puerta del Sol, coronada por un enorme templete de hierro y cristal, cubierto por una gran marquesina, hoy emplazado en unos jardines de O Porriño. Así mismo ideó accesos y estaciones singulares, con barandillas de hierro y piedra, balaustradas de granito y paredes forradas con azulejería.
De 1919 a 1926 construye el Círculo de Bellas Artes en la calle de Alcalá, último vértice del triángulo con que rodeó a la plaza de Cibeles y en 1919 realiza el edificio del ayuntamiento de Porriño.
El balneario de Mondariz le encarga el edificio del “Nuevo Hotel”, que quedará incompleto.
En 1922 es nombrado miembro numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y realiza un plan de urbanismo para Villagarcía. En 1923 realiza el proyecto del edificio para la Sociedad de Autores.
Durante esos años Palacios creó varios edificios de viviendas , grandes oficinas como los talleres del I.C.I. en Madrid, el proyecto de Monumento a las Cortes de Cádiz, el madrileño banco de Vizcaya, la Casa del Conde Bugallal,... En Galicia ideó obras regionalistas con una marcada influencia medieval.
En los años siguientea continúa realizando encargos como la Casa del doctor Rey en la calle Virito, y la de Agustín Manso en la Glorieta de Quevedo, ambas en Madrid; la Casa Escoriazaen Fuenterrabía, los Laboratorios Rey en la calle Martínez Campos de Madrid, el Sanatorio de la Fuenfría en Cercedilla, el panteón de la Familia Fernández Aguilera, en el cementerio de San Isidro de Madrid, el proyecto de urbanización de la Alcazabilla de Málaga, 1927-32.
En 1932 presentó un plan de ensanche y reforma interior de Vigo conocido como Plan Palacios, que finalmente no se llegó a aprobar.
Palacios ideó un plan urbanístico utópico y visionario. Debido al estallido de la guerra civil, el plan quedó pendiente hasta la conclusión de la misma. Pero tras la contienda, la municipalidad franquista no vio con buenos ojos el plan y unido a la opinión desfavorable de mucha de la alta burguesía de la época, el plan nunca llegó a realizarse.
El arquitecto proyectó una ciudad de ensueño con una gran puerta a la ciudad en forma de avenida de rascacielos, hoteles, bancos y consulados que iba hacia arriba desde la estación marítima al castillo-consistorio y su gran cúpula.
Para algunos Palacios pecó de arrogancia al someter el urbanismo de la ciudad a sus ideas y fue acusado de despreciar todo el pasado que no fuera grandioso, ya que en su plan arrasaba el casco antiguo.
En el plan se sirvió de algunas ideas del Movimiento Moderno para prever el crecimiento ordenado de una periferia que quedó abandonada a su suerte durante la posguerra. Integraba el espacio rural al desarrollo propio de la ciudad.
Ansiaba una reforma del urbanismo gallego que potenciase las ciudades marítimas, par él motores del futuro desarrollo económico: "el engrandecimiento de nuestra patria gallega sólo se logrará al agigantarse sus tres grandes ciudades del litoral: Vigo, La Coruña y Arosa".
De su metrópoli soñada podemos hacernos una idea al ver algunos edificios que dejó en la ciudad y que están entre sus mejores obras: el teatro García Barbón y el Banco Viñas-Aranda.
En 1928 realiza el proyecto de reforma de la Catedral de Ourense, en 1930 el templo de la Paz en el monte de la Guía en Vigo, el templo del Mar de Panxón (Vigo) y el proyecto de reforma de la Catedral de Santiago.
Una de las grandes obras de Antonio Palacios para Galicia será el Templo Votivo Mar en Panxón, proyectado entre 1932 y 1937. En 1933 firma el proyecto del Banco Mercantil e Industrial de Madrid (que no terminaría hasta 1945).
Después de la guerra civil continúa con sus proyectos paralizados de Madrid y Galicia, y así en 1941 firma el proyecto del edificio Banco Viñas Aranda en Vigo.
El edificio, que se terminó en 1944, está situado en la calle Marqués de Valladares, esquina a la calle Reconquista y reúne los trazos comunes a las construcciones comerciales creadas por Palacios: enormes columnas de distribución, amplios miradores de vidrio, superposición de volúmenes, forma achaflanada y templo aéreo. El edificio tiene un estilo clasicista muy cercano a la escuela de Chicago de finales del siglo XIX. En la actualidad es sede del Banco de Galicia.
En 1942 firma el proyecto del Monasterio de la Visitación de las Salesas Reales en el barrio de la Calzada (Teis).
El edificio, de referencia historicista, no se realizó completamente. En él Palacios quiso darle un original tratamiento a la fachada de piedra, realizada en manpostería bruta, sin labra alguna, con excepción de los contrafuertes. El granito es presentado como rocas sueltas.
En 1943 realiza el proyecto del Templo de Veracruz en Carballiño, Ourense. En un principio Palacios visita personalmente las obras pero debido a su enfermedad tiene que supervisar las obras desde su casa del Plantío recibiendo al jefe de obras. Anima a los promotores, que atraviesan penosas dificultades económicas por la escasez de cemento por las numerosas obras en embalses, la falta el transporte, el problema de combustible, etc...
Palacios finalmente falleció en su casa del Plantío el 27 de octubre de 1945 con 71 años de edad y fue enterrado en la Sacramental de San Lorenzo de Madrid. Sus restos mortales descansaron primero en Madrid y finalmente en cementerio municipal de Porriño. Fue enterrado como siempre deseó "...baixo unha lousa de granito das canteiras de Vila Fría", en la que se grabó: Antonio Palacios - Arquitecto.
Entre 1998 y 1999 en Vigo y A Coruña se acogió la exposición Antonio Palacios arquitecto, 1874-1945 que sirvió de homenaje a uno de los más importantes arquitectos gallegos de la historia.
El prestigio de Antonio Palacios como arquitecto se produjo con una serie de edificios levantados en Madrid durante el primer tercio del siglo XX que contribuyeron a situar a Madrid en la línea de monumentalidad de otras capitales europeas. Palacios proyectó para la ciudad varios edificios singulares que hoy son verdaderos iconos de la ciudad.
En 2004, con motivo de los 75 años del Círculo de Bellas Artes, las instituciones madrileñas recordaron al creador de su sede con una completa exposición: Antonio Palacios, constructor de Madrid.
Se sintió muy vinculado a Galicia, donde la mayoría de sus obras las hizo para ensalzar la tierra que le vio nacer: "...queremo-la afirmación dos que poñen os medios para que non se emigre. Que os catro millón de galegos que andamos polo mundo, poidamos vivir dentro de Galicia. Se logo queren saír a outras terras, que sexa fumando pipa e tomando té e non por necesidades de traballo". 
Entre los cargos que ostentó destacan los de Presidente de la Sociedad Central de Arquitectos Jurado, Arquitecto Xefe del Ministerio de Fomento, Presidente de la sección de Arquitectura del Círculo de Bellas Artes o Vocal de la Junta de Urbanización del Ministerio de Gobernación.
Mantuvo contacto con destacados personajes del galleguismo como Ramón Cabanillas, Castelao o Valentín Paz Andrade, aunque nunca llegó a adquirir un compromiso ideológico: sus colaboraciones con el periódico Galicia convivían con escritos, como en el proyecto no realizado de reestructuración de la Puerta del Sol tras el fin de la Guerra Civil en el que se ensalzaba la Hispanidad.
Tuvo también afición de la pintura y algunas de sus obras se pueden ver en las colecciones privadas del Museo de Pontevedra y en el Monasterio de Poio.
En su memoria, el ayuntamiento de Porriño instituyó en 1999 el premio anual de arquitectura en granito Antonio Palacios.
b
Si alguien tiene información del Plan Palacios le agradecería enormemente que se pusiera en contacto conmigo para hacerme llegar esa información.
3 comentarios:
No tenía ni idea de que este Palacios fuese el mismo que el de Nuestra Señora de las Comunicaciones...
Yo tampoco jeje.
Yo destacaría la fuente que realizó en el balneario de Mondaríz para el Nuevo Hotel y que se puede ver hoy. Tambien recordar que en un parque de Porriño se puede ver una entrada para metro traida expresamente desde Madrid y que es tambien de su autoría.
Publicar un comentario en la entrada