sábado 28 de abril de 2007

Fábrica de Conservas Alfageme

Los Alfageme llegaron a Vigo procedentes de Asturias. Decidieron trasladar su fábrica de Candás a Vigo en 1873. Por aquel entonces en Vigo se comenzaba a desarrollar la industria conservera moderna, con envases de hojalata. En nuestra ciudad había una buena base en la que desarrollar la industria, ya que se encontraban los proveedores y la estructura comercial de exportación. Todo ello motivó el florecimiento de las empresas del sector.
Las grandes familias de la industria conservera vieron prosperar sus empresas y construyeron en esa época grandes edificios civiles con los que pretendían reflejar su poder económico. Buenos ejemplos de ello son el edificio Curbera, el edificio Barreras, el edificio Albo,...Sin embargo los Alfageme en vez de levantar un gran edificio de viviendas decidieron mantener la vieja tradición de los industriales del salazón y construyeron uno de los mejores ejemplos de arquitectura industrial con su vivienda familiar cerca de la entrada principal al recinto de la fábrica.
Situada en el barrio de Bouzas, la fábrica de conservas Alfageme es una de las mejores muestras de arquitectura industrial que hay en nuestra ciudad.

El proyecto de construcción fue realizado por el arquitecto vigués Manuel Gómez Román en 1928. El proyecto inicial fue ligeramente alterado debido a las nuevas necesidades de la empresa por lo que con la modificación el edificio gana el altura y su composición de fachadas se ve ligeramente alterada.Lo más destacable del edificio son sus dos fachadas de granito (una hacia Tomás Alonso y la otra hacia el mar), que contienen todo el esfuerzo compositivo, y destacan por ser iguales y simétricas. Se disponen tres cuerpos planos rematados por hastiales escalonados marcados por la linealidad de la moldura.
Salientar también el tratamiento de los huecos donde el arquitecto realiza una secuencia de aberturas verticales de dos plantas diferenciando ritmos en los tres cuerpos.
El edificio supuso una inflexión en la arquitectura de Gómez Román, en ese momento de un estilo regionalista, dando muestra de las posibilidades de la piedra para edificar edificios industriales de gran belleza arquitectónica.
Hoy Bernardo Alfageme es una de las empresas con más tradición en Galicia. Tiene 132 años de historia y aún se mantiene entre las cinco mayores conserveras españolas. El fabricante de la marca Miau factura 85 millones de euros y presenta 700.000 euros en beneficios.
Hace varios años los dueños de la fábrica conservera intentaron llevar a cabo un pelotazo urbanístico recalificando los terrenos que finalmente no se llevó a cabo.
Pero han vuelto a saltar todas las alarmas. A finales del año pasado la conservera fue comprada por la inmobiliaria viguesa Promalar. Su intención era la de trasladar la factoría a un nuevo emplazamiento (se habla del polígono industrial de Matamá u otro parque empresarial del municipio) construyendo una moderna planta transformadora y aprovechar los terrenos de la actual factoría para la construcción de unas 200 viviendas. Toda esta operación está actualmente pendiente de la aprobación del Plan General donde está previsto este convenio urbanístico.

Los problemas que plantea esta nueva reubicación son dos. El primero es que los trabajadores temen por un posible recorte de los puestos de trabajo, algo que parece que finalmente no se llevará a cabo. En Vigo la plantilla de la empresa está formada por unos 150 trabajadores y su mantenimiento ya ha sido garantizado por el nuevo director general.El segundo problema es que la fábrica está incluida en el catálogo municipal de bienes a conervar. En principio, los dueños parece que quieren mantener el edificio y sus jardines como elemento arquitectónico singular, pero aun así la operación se mira con desconfianza, ya que en Vigo son numeros los casos en que se destruye patrimonio arquitectónico (¿quién no se acuerda de la antigua Estación de Ferrocarril, cuyas piedras en teoría están guardadas en algún terreno municipal?).
En el Plan General se plantea que el edificio albergue el nuevo museo de la conserva. Sin embargo, este proyecto contó hace unos años con el rechazo de los trabajadores de Alfageme por el posible recorte de plantilla, y a día de hoy el proyecto es una incógnita.
Por el bien de esta ciudad esperemos que el edificio se mantenga tal y como está, siendo un auténtico monumento de la industria conservera.


Fuentes:
- Guía de Arquitectura de Vigo, de Fernando Agrasar Quiroga.
- Vigoempresa.
- La Voz de Galicia.
Segunda fotografía sacada de Vigoblog.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Así como la fábrica de Alfageme me parece una maravilla arquitectónica... no diría ya tanto de la Panificadora cuyo cemento no pasa de ser un bunker fabril...

Puestos a conservar creo que deberíamos conservar Alfageme antes que la Panificadora... pero seguro que logramos hacerlo todo justamente al revés... ¿qué te apuestas?

Muy buen blog... prometo volver!

Leonardo Da Vinci dijo...

A mí me gusta la fábrica Alfageme pero la Panificadora también. Estoy seguro que si toda la parcela estuviera bien conservada y rehabilitada la verías con otros ojos. Un saludo.

Anónimo dijo...

la panificadora es pura poesía

Anónimo dijo...

Tienes alguna entrada sobre la Estacion de tren y su traslado a un almacen? me ha dejado sorprendido....

la borre dijo...

Panifiquemos Vigo!!, No a la perdida de mas edificios históricos, basta de especulacion, Salvemos la arquitectura viguesa!!! Que tiren la torre de toralla y a Laxe!!!! (La isabel borrego, madrid)

andres dijo...

O edificio de Alfageme, é unha mostra fermosa da arquitectura industrial. Deberían de conservalo, aínda que está nun lugar demasiado codizado.