miércoles 25 de febrero de 2009

El Museo del Mar

El Museo del Mar de Galicia nace en 1992 cuando la Xunta de Galicia encarga al arquitecto gallego César Portela y al italiano Aldo Rossi, el anteproyecto de un museo sobre el mar en la Punta do Muiño, en Alcabre, donde estaba emplaza la vieja fábrica de conservas Alcabre-Molino de Viento desde 1887 y que posteriormente fue utilizada como matadero.

Tras producirse múltiples retrasos, en 1999 el Consorcio de la Zona Franca firma un convenio con la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Vigo, asumiendo la finalización de las obras y la gestión del proyecto.

Tras la muerte del arquitecto italiano el proyecto es realizado en su totalidad por César Portela. Respetando la idea del anteproyecto inicial, proyecta el complejo con una serie de mejoras para adecuar el inmueble a las nuevas necesidades museísticas y diseña un complejo integrado por la vieja fábrica, un nuevo cuerpo de nave, la taberna, el acuario y el faro.

El conjunto total supone una edificación de 14.000 metros cuadrados.

El Museo está constituido por una serie de espacios que se van sucediendo y se interrelacionan. El conjunto lo forman dos familias de naves, un edificio, una pasarela elevada que los relaciona, una taberna, unas salinas romanas, un castro, un muelle y un faro.
Pero si por algo destaca este conjunto es por desempeñar la función de mirador desde el cual contemplar el mar.

Los edificios están realizados en su mayoría en granito, pero la cantería también está presente en muros, pavimentos, bordillos, etc. y proviene de canteras de granito girs de Mondariz.
Para las cubiertas se empleó la chapa de cobre, y para la linterna y veleta del faro se empleó el bronce.
En los espacios interiores se combinó el uso de la piedra y estucados.

El objetivo del Museo es aportar una visión global de la pesca en Galicia y en el mundo, así como de los fundamentos científicos que rigen la productividad de los mares y la comprensión de los ecosistemas marinos, tanto para su explotación racional como para la conservación de la biodiversidad y el disfrute del paisaje marino.
Ofrecer un paseo por la historia de la pesca en Galicia desde el siglo XVI hasta la actualidad y servir como punto de encuentro para los amantes de la belleza marina.


Al museo se entra recorriendo una calle flanqueada a ambos lados por zonas verdes de recreo y viejos árboles.
A mano derecha se encuentra un gran mural cerámico sobre la pesca realizada por Isaac Díaz Pardo.
Tras acceder a la entrada nos encontramos con las salas de exposiciones temporales, el auditorio y las zonas de trabajo.

Los edificios principales lo forman dos familias de naves. Un conjunto de cinco naves rehabilitadas del viejo matadero existente con anterioridad y otras de nueva construcción guardando una relación formal con las anteriores.

Las dos familias de naves están unidas mediante una plaza empedrada que comunica a su vez el edificio con las playas del Cocho y de la Mourisca.
En esta plaza está situada la taberna del museo y el cabicastro.

Para ampliar el museo se construyó también un edificio de nueva construcción, en terreno ganado al mar y que constituye una ampliación del museo.
El yacimiento castrense puede ser visitado gratuitamente y está ubicado en medio de las dos playas y entre los dos conjuntos de naves.
Finalmente, tras pasar las naves y la plaza empedrada nos encontramos con el muelle. Es la parte alta del conjunto y la que más relación tiene con el mar. Está formado por un muelle marinero, un acuarium, un muelle destinado al amarre de barcos históricos y un faro de señalización en el extremo del espigón.


El proyecto expositivo ha sido elaborado por prestigiosos investigadores y expertos en lla pesca en Galicia.
Estos excelentes profesionales están agrupados en un Comité Científico asesor del Museo.
Este comité lo conforman
Xoán Carmona, economista y catedrático de Historia e Institucións Económicas por la Universidad de Santiago de Compostela, Pablo Carrera, biólogo e investigador del Instituto Español de Oceanografía, de A Coruña, Vicente Caramés, arqueólogo, Emilio Fernández Suárez, biólogo y profesor titular de Ecología en la Universidad de Vigo, Uxío Labarta, biólogo del Instituto de Investigacións Marinas de Vigo, Enrique César López Veiga, biólogo y ex Conselleiro de Pesca de la Xunta de Galicia, Javier Pereiro biólogo y Director Xeral de Recursos Mariños de la Xunta de Galicia y Carmela Porteiro bióloga e investigadora jefe del Programa ICES, Instituto Español de Oceanografía de Vigo.
En palabras de César Portela, el museo es “… unha constelación de sitios que fai posible que cada visitante poida atopar ‘o seu’ propio, acompañado sempre pola cor, o son, o recendo…, o misterio do mar, tendo sempre como referencia a liña do horizonte ou, ao solpor, as luces dos faros de Cabo Home, de Cabo Silleiro, das Illas Cíes, do Monte da Guía, ou das innumerables balizas estratexicamente emprazadas que beirean os camiños do mar…. Un encontro afortunado entre unha arquitectura lóxica, unhas artes fermosas e unha natureza feliz".

Pero en este edificio no todo son cosas positivas. La taberna del museo está construida sobre el propio arenal de la playa de la Mourisca en un terreno que debería ser de uso y disfrute público. Además, la construcción del espigón artificial en terreno ganado al mar, ha supuesto la modificación de las mareas marinas y la consiguiente pérdida de arenal.


Con todo, el conjunto es el de un edificio singular de enorme belleza. Su visita proporciona al visitante un impagable efecto de serenidad y reposo, amén de unas vistas fabulosas gracias al fabuloso enclave del museo.
Además, se trata de la única obra realizada en nuestro país del fallecido arquitecto italiano Aldo Rossi.
Referencias:
- http://panificadoraamputada.blogspot.com/
- http://www.museodomar.com/gl
- http://www.amigosdomuseodomardegalicia.com/

miércoles 4 de febrero de 2009

¿Será capaz Moneo?

De sobras es conocido el gusto de Abel Caballero por los grandes proyectos. No es nada nuevo. Desde hace años, la fórmula mágica para ganar elecciones locales es licitar obras y más obras. Vender la imagen de eficiencia y trabajo a los ciudadanos.
Estos grandes proyectos deben cumplir dos premisas básicas: tienen que venir de la mano de un arquitecto de reconocido prestigio internacional y tienen que convertirse en el símbolo de la ciudad.
Para la remodelación de la Praza do Rei Caballero ha solicitado los servicios del arquitecto Rafael Moneo. Ganador de un Premio Pritzker en 1996 (es el único arquitecto español que posee este galardón) es sin duda uno de los arquitectos más famosos del panorama internacional.
Pero el proyecto en el que se embarca ahora es extremadamente complicado. A la dificultad orográfica del terreno hay que añadir la situación de aislamiento que vive la plaza y los graves problemas de comunicación que presenta. A principios de los noventa la plaza fue remodelada para la construcción del aparcamiento subterráneo y una pasarela que comunica la plaza con la calle Venezuela. Una actuación que sólo ha conseguido aislar al que se supone que debería ser uno de los puntos de encuentro más importantes de la ciudad.
Además está la patata caliente que es el edificio del Concello y el edificio de la Panificadora.

Moneo tiene como objetivo la transformación de la plaza desde la muralla del antiguo Castillo de San Sebastián hasta la ladera del Castro.
Según se puede extraer en sus primeras declaraciones, la torre del edificio del Concello parece que no encajaría en el proyecto. De confirmarse esto sería una gran noticia, ya que ese edificio nunca se debió construir.
¿Pero qué pasa con el edificio de la Panificadora? ¿Cómo encaja dentro de esta remodelación? Si Moneo es ambicioso la Panificadora puede darle otra dimensión al proyecto.
Se busca una ubicación a la nueva biblioteca estatal y uno de los objetivos del proyecto es la regeneración urbana de la plaza y convertirla en un nuevo punto de encuentro de los ciudadanos. ¿Qué mejor forma de darle un nuevo impulso a esta zona, actualmente degradada y sin vida, que ubicar en ella una biblioteca? Sería un importantísimo foco de atracción y a su sombra se podrían desarrollar muchas iniciativas que ayuden a enriquecer el proyecto.


El edificio de la Panificadora tiene un enorme potencial y muchísimas posibilidades. Su tipología estructural da mucha versatilidad a la hora de darle uso. El edificio tiene buena iluminación y cuenta con amplios espacios. Además, sus plazas y calles interiores se podrían convertir en puntos de lectura o actividades culturales al aire libre. Tiene tanto potencial...
La Panificadora es parte de nuestra identidad, del pasado de Vigo. En sus muros de hormigón está inscrita la historia de la ciudad. Con su transformación en biblioteca le das a los ciudadanos un punto de encuentro de calidad y ayudas a que esta ciudad tenga una nueva seña de identidad de la que sentirse orgullosa.
En los últimos años, la globalización y la utilización de la arquitectura como negocio, ha hecho que los modelos de desarrollo urbano estén protagonizados por actuaciones urbanas con edificios de carácter internacional que generan espacios sin identidad y que son idénticos en todas las partes del mundo.
La arquitecutra tradicional y regionalista, propia de cada región está desapareciendo y dando paso a un tipo de arquitectura globalizada que no añade nada a la identidad de las ciudades.

El proyecto puede ser tan ambicioso como complicado. Requiere de una importante inversión económica y depende de muchos intereses privados. Una obra de tal magnitud sólo será posible si la clase política está a la altura. Un compromiso sólido, incondicional y sin fisuras sería un primer paso, ya que sin un liderazgo político en el que apoyarse es muy difícil que el proyecto llegue a buen puerto.

Referencias:
- La Voz de Galicia.

- Faro de Vigo.